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Estudio Invasivo es una instancia de exploración teórico/práctica en torno al fenómeno del habitar, y las relaciones entre espacio y tiempo que cruzan la arquitectura. Surge en 2014, a partir de las inquietudes compartidas por un grupo de egresados de la Universidad del Bío-Bío en Concepción, al sur de Chile.

Seres discretos sobre un mundo continuo

Quizás los seres humanos somos la única criatura viviente que se plantea el habitar como un problema. Mientras que hongos, plantas y animales parecen subsistir en continuidad con los ciclos del cosmos, nosotros necesitamos aprehender el entorno mediante fragmentos discretos. Recortamos el espacio en unidades geométricas a nuestra medida, ordenando un paisaje artificial con los materiales que tenemos a mano, alcanzando con el correr de los siglos cada vez más complejidad, y mayor dispersión alrededor de todo el orbe.

Tiempo + espacio

La materia edificada, junto con solucionar necesidades prácticas, es vehículo de una multitud de sentidos, de huellas que se acumulan cuando las personas habitan y recorren el espacio. Por medio de largos procesos de construcción, destrucción, transformación, de significación colectiva, recibimos un territorio que es ensamblaje de distintos tiempos incompletos. Enfrentados a este palimpsesto, las formas arquitectónicas no son meros objetos de contemplación estética, sino cajas de resonancia que hacen audibles las vibraciones internas de quien observa.

Arquetipo y Retícula

Al abstraer el conjunto de la realidad, y borrar todos los referentes culturales construidos a través del tiempo, emerge un silencio que nos permite escuchar con mayor nitidez qué es lo que vibra en nosotros. Comprendemos como arquetipos las figuras geométricas básicas con que se traza un espacio arquitectónico: muros, vanos, suelo, cielo; por retícula, el respaldo que permite disponer las partes para conformar un todo. Cuando interrogamos al tiempo desde estas abstracciones somos interpelados a situar lo genérico, a tomar posición y declarar una mirada.

Un cúmulo de minucias produce lugar

Es en los espacios olvidados, que son sencillamente el ruido de fondo de nuestras rutinas cotidianas, donde podemos hacer silencio. Ese conjunto de puntos menores, de significaciones modestas, contiene la rugosidad del tiempo; por eso nos interesa interrogarlos, porque su sumatoria da cuenta verdadera del habitar de las personas. Alejados de las políticas identitarias de la cultura oficial, permanecen abiertos a nuestra mirada, dispuestos para tomarlos, coleccionarlos, y amplificar con ellos el eco de nuestro propio agenciamiento con el territorio.